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Archive for 16/05/11

Fuimos muchos los bizkainos que quedamos estupefactos al comprobar, en una entrevista concedida a El Correo, que la candidata del PP a diputada general de Bizkaia, Esther Martínez, no era capaz de localizar en el mapa el municipio de Errigoiti. Seguro que no hubiera ocurrido lo mismo si le llegan a preguntar por Marbella o por Saint Tropez, pero es lo que hay. El episodio me ha traído a la memoria una conversación que mantuve en tiempos de estudiante con una compañera bastante pija de la Universidad que, al saber que yo era de Bermeo me confesó, con aspavientos contritivos, que no conocía nada en Bizkaia más allá del ensanche de Bilbao y de ciertos lugares de Getxo.

Con Pedro Azpiazu junto a la señal de Errigoiti Uria

No ha sido menos chocante constatar que el candidato socialista José Antonio Pastor, carece de proyectos para una comarca como Lea Artibai y que no es capaz de citar una sola canción en euskera que le emocione. Cuando se le pregunta sobre el particular (El Correo, 14.05.11) se limita a observar que “Escuchaba mucho a Oskorri en los primeros años de la democracia”. Lo que significa que ni tan siquiera ha llegado al furra furra fandangua, que es de fecha bastante posterior. Parece mentira, pero es así. El portavoz parlamentario y líder destacado del partido político que tiene en sus manos el Gobierno vasco, es absolutamente ajeno al universo cultural y artístico que atrae, estimula y emociona a miles de vascos euskaldunes. He formulado la misma pregunta en mi entorno más cercano y me han llovido las respuestas: Xalbadoren heriotza, decía uno; Bizkaia maite, apuntaba el otro; Izarren hautsa, sugería aquel; Oi ama Eskual Herria, señalaba el de más allá; y algún joven enamorado me ha remitido a Emoistazu mosutxue. Todos ellos sienten que sus fibras más íntimas y sensibles se estremecen ante alguna canción interpretada en euskera. Pero ese extenso y rico mundo de emociones constituye un ámbito remoto e ignoto para Pastor. Y el problema es que no suman ni dos ni tres, sino que constituyen una auténtica legión los que, desde la plataforma partidaria que da soporte al Ejecutivo vasco, se dedican a decidir sobre el futuro de un país y de unas gentes que, al menos en parte, viven un universo que les resulta absolutamente ajeno.

En alguna ocasión he escrito en este blog sobre la inmensa distancia -auténticamente miriamétrica- con la que la clase que nos gobierna a los vascos -tejida con mimbres socialistas y populares mayoritariamente castellanohablantes- se enfrentan al mundo euskaldún, a los vascoparlantes individuales y sus circunstancias (ver, por ejemplo, El señor Cayo en Euskadi y el paleto euskaldún, publicado el 11.02.11) Es como si tuvieran que decidir sobre la vida cotidiana de los habitantes de una isla remota perdida en el océano, cuya lengua, costumbres, hábitos y tradiciones les resultasen absolutamente desconocidos. Aspiran a gobernar Bizkaia sin saber donde está Errigoiti y sin poder identificar una sola canción en euskera que les emocione. Y ya no digo nada sobre ese folleto que ha puesto en circulación el PSE, donde se confunde Urdaibai con Lea Artibai.

Nosotros, cuando menos, sí sabemos donde está Errigoiti. Y muchas de las canciones que nos emocionan se cantan en euskera, aunque a veces, nos tilden, por ello, de rurales o aldeanos.

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