Hoy se ha reunido la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados. El orden del día incluía varias solicitudes de comparecencia. Finalmente, la vicepresidenta Elena Salgado comparecerá en la segunda mitad de Agosto. Chavez no comparecerá por ahora, y Moratinos tampoco. Gorbacho, por su parte, tiene mucho que explicar sobre el fallido diálogo social.
En Madrid, la canícula castiga con severidad. Hace un calor, que derrite el asfalto. De regreso a Bilbao, he echado un vistazo a la prensa de la jornada. La Razón publica una larga entrevista con mi amigo Eduardo Madina, recientemente designado Secretaro General del Grupo Socialista. Madina es buena gente. Un hombre con valores y principios. Fiable y honesto. De esos que, en el trato personal, buscan más los puntos de encuentro que los factores de disenso. Le tengo en muy buen concepto. Y mantenemos un trato sincero y leal.


En el viaje que hace unas semanas cursé a Israel, tuve ocasión de saludar, en la zona de Tiberíades, justo a la orilla del Mar de Galilea, a una mujer llamada Dalia que hablaba un castellano de sabor arcaico, aunque perfectamente inteligible. No pudimos ocultar una cierta sorpresa. Se expresaba en ladino, la lengua que, todavía, cuatro largos siglos después de que fueran obligados a abandonar sus casas y haciendas, utilizan los judíos sefardíes expulsados por los Reyes Católicos en 1492.
El pasado fin de semana, dediqué un par de horas a ordenar papeles viejos. Y como casi siempre ocurre cuando se rebusca en el pasado, redescubrí recortes amarillentos y copias raídas de diarios publicados hace varias décadas. Testimonios escritos que, pese a su antiguedad, encierran, muchas veces, una gran actualidad.
En el viaje que recientemente he cursado a Israel, he tenido ocasión de visitar el Museo del Holocausto de Jerusalem. Es un espacio sobrecogedor que registra tan gráfica como exhaustivamente lo que fue aquella pesadilla que tan dramáticamente dejó tocada la historia de la humanidad.
Desde que el pasado jueves, el socialista López prometiese el cargo en Gernika, con el aplauso incondicional de la Brunete y el amparo insustituible del presidente Revilla, me invaden sensaciones nuevas que nunca antes había percibido.
Hoy hemos tenido una interesante sesión parlamentaria. Por la mañana, el Congreso tenía una agenda repleta de actividades. Se reunían varias comisiones y recibíamos a la presidenta de la India, que estos días se encuentra en Madrid en el curso de una visita de Estado. Por la tarde, el pleno debatía numerosas iniciativas de los grupos parlamentarios.