El modelo de financiación recientemente acordado en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera ha hecho resucitar el acre debate sobre las esencias nacionales que presidió el proceso de elaboración del Estatut vigente en Catalunya. El PP ha retomado el beligerante relato crítico con el que describió, en aquél momento, la ligereza y el antipatriotismo con los que Zapatero y su Gobierno troceaban España y ponían fin a una secular y brillante historia nacional. Y arremete de nuevo contra el Estatut y sus gravísimas potencialidades rupturistas.

Magistrados del Tribunal Constitucional posando ante las cámaras
La culpa de todo -argumentan los populares- la tiene el Estatut. Una norma -dicen- manifiestamente inconstitucional, que socava gravemente los cimientos solidarios que dan sustento a la arquitectura constitucional. Sobre las bases económicas diseñadas en él -sostienen- no cabía edificar un modelo de financiación muy distinto al «injusto e insolidario» que se acaba de concertar. Y una llegados a este punto, los reproches se proyectan sobre el Tribunal Constitucional, que hace ya dos años que tiene sobre la mesa el recurso que los populares interpusieron contra el Estatut, sin que hasta la fecha se haya dignado a dictarr sentencia o a comprometer un plazo para su emisión.


Josep Pla fue un extraordinario y prolífico escritor gerundense al que muchos hablantes de la lengua de Maragall consideran como uno de los grandes maestros de las letras catalanas. Fue un hombre inteligente y muy cínico, al que gustaba aproximarse a la realidad desde la ironía, las contradicciones y las paradojas.
En 1942, el escritor portugalujo Juan Antonio Zunzunegui entregó a la imprenta la segunda serie de sus Cuentos y Patrañas de mi ría. Era una colección de relatos breves, reunidos en un solo volúmen bajo el inquietante título de «El hombre que iba para estatua». El rótulo, que encabeza una portada de tono ocre bastante intenso, aparece ilustrado con un dibujo en el que se representa una silueta humana dividida verticalmente en dos mitades. La de la derecha refleja al hombre, vestido con americana, camisa a rayas y una pajarita al cuello. La situada a la izquierda, por su parte, traza el perfil de una estatua de corte clásico, labrada en blanco, desprovista de ropa y con el brazo extendido. Su pose es la de un emperador augusto.
Hace unas semanas, publiqué un post que llevaba un título muy similar a este (Vide
El jueves por la mañana asistí, en Madrid, a un desayuno informativo concedido por Artur Mas. He estado presente en todos los que se han organizado en la villa y corte en torno al líder de Convergencia y ello me ha permitido seguir de cerca la evolución personal y política que ha experiementado durante los últimos cinco años. 
Hace dos años, el embajador británico en Madrid nos invitó a los diputados que formamos parte de la Comisión de Gastos Reservados a participar en un encuentro que tenía previsto organizar con los miembros de la Cámara de los Comunes que, en una comisión constituída ad hoc, acababan de elaborar un informe en el que se evaluaba la actuación de los servicios de inteligencia británicos en relación con el atentado terrorista que tuvo lugar en Londres en julio de 2005.