
Fariseos
Llámase fariseos a los miembros de una secta judaica que afectan, en público, austeridad y rigor, pero eluden, siempre que pueden, el cumplimiento de la ley en su contenido y en su espíritu.
En la política vasca de los últimos tiempos, se aprecian actitudes y comportamientos que –salvando las diferencias, claro está- se asemejan notablemente a los que definen a los fariseos: proclaman, públicamente, su adhesión inquebrantable a unas pautas políticas elevadas a la categoría de dogma religioso, mientras procuran, en privado, soslayar su observancia, abrazándose, en cuanto les es posible, a las prácticas contrarias.
Hace dos años, el embajador británico en Madrid nos invitó a los diputados que formamos parte de la Comisión de Gastos Reservados a participar en un encuentro que tenía previsto organizar con los miembros de la Cámara de los Comunes que, en una comisión constituída ad hoc, acababan de elaborar un informe en el que se evaluaba la actuación de los servicios de inteligencia británicos en relación con el atentado terrorista que tuvo lugar en Londres en julio de 2005.
El pasado fin de semana, dediqué un par de horas a ordenar papeles viejos. Y como casi siempre ocurre cuando se rebusca en el pasado, redescubrí recortes amarillentos y copias raídas de diarios publicados hace varias décadas. Testimonios escritos que, pese a su antiguedad, encierran, muchas veces, una gran actualidad.


Esta mañana, Izaskun Bilbao ha comparecido en el Foro Nueva Economía del Hotel Riz. Como no podía ser de otra manera, los diputados y senadores del PNV hemos asistido al acto, a darle cobertura y a escuchar sus reflexiones. La presentación de Izaskun ha corrido a cargo de Iñigo Urkullu que ha ponderado con tiento las exquisitas cualidades personales y profesionales de nuestra candidata al Parlamento Europeo.
