Mientras los populares y los socialistas vascos garantizan la tranquilidad y el sosiego de este Gobierno estelar que en sólo tres meses ha conseguido cambiar Euskadi de un erial crispado a un de Oasis paz, mientras mantienen con firmeza el “cierre por vacaciones” que en los albores del verano decretaron en el Parlamento de Vitoria, en las Cortes Generales seguimos participando en las sesiones de trabajo convocadas para fiscalizar la labor del Gobierno y exigirle responsabilidades por su gestión.

El símbolo de la acumulación de fuerzas españolistas que gobierna Euskadi
¡Qué diferente es la actitud del PP en Madrid y en Vitoria! En Madrid no pierde ocasión para exigir la inmediata comparecencia de tal o cual ministro para pedirle explicaciones sobre los asuntos más controvertidos de la agenda política. En Vitoria, por el contrario, hace todo lo posible para liberar al Ejecutivo de López -el del Oasis- de la pesada e irritante carga de rendir cuentas ante el Parlamento. En Madrid trata al socialismo gobernante con las hoscas maneras de un killer agresivo. En Euskadi les acuna maternalmente, protegiéndoles, con el cálido amor de la progenitora, de los peligrosos ataques del sacamantecas nacionalista (vasco).
Ayer empezamos a calentar motores en el Congreso de los Diputados. La Diputación Permanente se reunió para debatir y, en su caso, acordar, las solicitudes de comparecencia solicitadas por diferentes grupos parlamentarios.
El nuevo modelo de financiación puede tener, también, una segunda consecuencia en Euskadi. Una consecuencia indirecta, si se quiere, pero no por ello menos real. Despertará -en realidad ya lo ha hecho- la secular apetencia de las comunidades limítrofes para reclamar compensaciones económicas del Estado, invocando el «efecto frontera» y los perjuicios que pretendidamente irroga a su desarrollo económico, la existencia, en el País Vasco, de un régimen financiero foral.
Hace unas semanas, publiqué un post que llevaba un título muy similar a este (Vide 

Bueno. Hoy se ha despejado la incógnita que ayer planteé sobre los apoyos parlamentarios con los que el PSOE lograría aprobar el próximo jueves el cuadro macroeconómico sobre el que el Gobierno elaborará el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año que viene. Finalmente, será la abstención de CiU la que permita a los socialistas salvar el trámite del techo de gasto y encarar francamente la elaboración del proyecto de cuentas públicas para el año que viene.
Esta semana, el Congreso de los Diputados dará el primer paso por el sendero parlamentario que conduce a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2010. En el pleno del jueves se someterá a debate y votación el cuadro macroeconómico sobre cuya base pretende diseñar el Gobierno las cuentas públicas para el año que viene. Su aprobación es imprescindible para que el Ejecutivo pueda elaborar el proyecto de Presupuesto que remitirá a la cámara a finales del mes de setiembre.
