Ayer empezamos a calentar motores en el Congreso de los Diputados. La Diputación Permanente se reunió para debatir y, en su caso, acordar, las solicitudes de comparecencia solicitadas por diferentes grupos parlamentarios.
En realidad, el Congreso de los Diputados no ha dejado de trabajar durante el verano. Excepto en las tres primeras semanas de agosto, ha mantenido la tensión habitual de una cámara empeñada en fiscalizar la labor del Gobierno y exigir a sus miembros todo tipo de cuentas y razones por lo mal hecho y por lo no hecho que se debió hacer. Nada que ver con el Parlamento vasco que, allá a finales del mes de junio, decidió, a instancias de la coalición gubernamental, proteger al Ejecutivo de López del incómodo acoso de la oposición, y liberarle del enojoso lastre de tener que presentarse ante el Parlamento para dar explicaciones por sus actos y omisiones. Y así ha sido. En Madrid, durante el caluroso estío en el que nos encontramos, se han celebrado un pleno –para ser más precisos uno en el Congreso y otro en el Senado- con un orden del día bastante denso, por cierto, tres Diputaciones Permanentes y media docena de comisiones.
Gaur goizean Iñaki Anasagasti eta biok, kotxea hartu eta Azpeitiara hurbildu gara. Abuztuaren 3a da. Eta hilabete guztietako 3an gertatzen denez, Azpeitian, mozorrotutako pistolero batzuk Inaxio Uria enpresa-gizona tiroz erahil zuten lekuan, bere senditarteko eta lagunek, bere aldeko oroimen-ekitaldia antolatu dute.
Nils Lofgren izan zen lehena eszenatokira azaltzeko orduan. Akordeoia besoetan zekarrela agertu zen, «Desde Santurce a Bilbao» abesti ezagunaren doinua jotzen. Keiñu lagungarria zalantza barik. Bere atzetik «The boss» agertu zen Clarence Clemons saxofoijole beltzarekin batera. Taldearen bi izar dizdiratsuenak, nire ustez. Haiek izan ziren San Mamesen bildutako milaka musikazaleen zantzo eta algarak!
El jueves por la mañana asistí, en Madrid, a un desayuno informativo concedido por Artur Mas. He estado presente en todos los que se han organizado en la villa y corte en torno al líder de Convergencia y ello me ha permitido seguir de cerca la evolución personal y política que ha experiementado durante los últimos cinco años. 
En el viaje que hace unas semanas cursé a Israel, tuve ocasión de saludar, en la zona de Tiberíades, justo a la orilla del Mar de Galilea, a una mujer llamada Dalia que hablaba un castellano de sabor arcaico, aunque perfectamente inteligible. No pudimos ocultar una cierta sorpresa. Se expresaba en ladino, la lengua que, todavía, cuatro largos siglos después de que fueran obligados a abandonar sus casas y haciendas, utilizan los judíos sefardíes expulsados por los Reyes Católicos en 1492.

