La prensa de hoy da cuenta de un pequeño choque dialéctico que Patxi López y José Luis Bilbao mantuvieron ayer en la asamblea de CEBEK, que es el acrónimo bajo el que se agrupa la patronal vizcaína. La discusión versó, entre otros temas, sobre el conocido asunto del blindaje del Concierto Económico.
Si la información que suministra la prensa es exacta, López sostuvo que la Proposición de Ley que el Parlamento vasco remitió al Congreso de los Diputados para promover la reforma de las dos leyes orgánicas que requiere ese blindaje -La Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) y la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC)- había «decaído» al concluirse la legislatura vasca. Eso sí, aseguró que los socialistas «volverán a apoyarla» y recriminó a Bilbao, pidiéndole que «estas cosas no se utilicen para colgarse medallas».
Durante los últimos meses, son innumerables los focos mediáticos que apuntan hacia el PNV con la piadosa y constructiva intención de iluminar la “reflexión interna” que, según repiten hasta la saciedad, debe afrontar la formación jeltzale para redefinir sus referencias ideológicas y marcar la ruta que seguirá en los próximos tiempos por entre el zarzal de la política vasca.
Ayer inserté un post en el que recogía un par de ejemplos, creo que bastante gráficos, del nulo crédito que tiene la palabra de Zapatero cuando cierra un pacto o asume algún compromiso. Hoy treré a colación un caso semejante, que pone en evidencia a sus compañeros y subordinados, los socialistas vascos. Un caso que tiene que ver con el incumpliento de un acuerdo que en su día concertaron con nosotros para la reforma de la televisión pública.


Cuentan las crónicas que, cuando las conversaciones de Loiola tocaban a su fin, Egiguren expresó su decepción a Otegi con una frase que expresaba descarnadamente la principal inquietud que le asaltaba en aquel momento: «Si esto fracasa, vosotros iréis a la cárcel, nosotros seguiremos con los escoltas y, mientras tanto, los del PNV seguirán en el Gobierno».
En su interesante obra sobre El arte de mirar, el cineasta alemán Win Weders destaca la extraordinaria relevancia política que encierra la decisión sobre el sentido en el que se va a orientar la mirada de la gente. «La decisión más política que tomas -sostiene- es hacia dónde vas a dirigir los ojos de la gente […] lo que muestras a la gente, una día sí y otro también, es político».
La visita de Estado del presidente francés ha tocado a su fin. Sarkozy, su esposa Carla Bruni y el nutrido séquito que les acompañaba se han despedido de la concurrencia para regresar a Francia. El espectáculo ha terminado.