Euskaldun orok dakienez, «arinaiztarra» euskara ikasten ari dena da. Edo, zehatzago esateko, euskara ikasten ari dela esaten duena da. Nondik dator izen petral hori? Zergatik deitzen zaio horrela euskararen ikasleari?
Euskaraz dakien galdetzen diozunean, «ikasten ari naiz» erantzuten dizulako.
Ez dut honetan farrerik egin nahi. Benetako arinaiztarrak meritua du. Meritu handia. Bere eguneroko izerdiarekin euskara ikasteko ahalegina -ahalegin zintzoa- egiten duela erakusten duelako. Ustezko arinaiztarrari, ordea, ez diot begirunerik. Gauza bat esan eta beste bat egiten duelako. Itxurak besterik egiten ez dituelako.
PPk eta PSEk gaur sinatu duten hitzarmenaren ondorioz, Eusko Legebiltzarreko eta Jaurlaritzako buruak arinaiztarrak izango dira hurrengo urteetan. Batek badaki benetazkoak ala ustezkoak.
Ayer tuve un día muy ajetreado, pero dispuse de 10 minutos para ojear el discurso que Patxi López pronunció el pasado sábado en el Palacio Euskaduna de Bilbao. Lo primero que me sorpendió fue el elevado número de veces que en el texto se alude al PNV. En trece folios, las siglas del Partido Nacionalista Vasco aparecen recogidas 11 veces. Casi una cita por folio. Demasiadas, probablemente, para quien asegura poseer un proyecto propio y no querer gobernar contra nadie.
Vivimos tiempos de destrucción de mitos. Todos los días, la prensa del régimen -aquí el único régimen es el español, que impone nacionalidad, Estado, Nación indisoluble, bandera, selecciones deportivas, lengua y pasaporte- nos informa sobre mitos que se han derribado con estrépito o que están a punto de hacerlo en los próximos días. Poco importa si el ciudadano tiene dificultades para identificar como mitos a los que se presentan como tales. Poco importa incluso si la sociedad tiene la impresión de que el mito era, precisamente, el contrario. La prensa del régimen es la prensa del régimen. Y contra la verdad oficial que proclama y transmite sólo cabe la resistencia interior; la opinión callada y clandestina.
Ya estamos en primavera. Un sol radiante nos ha acompañado durante el fin de semana y la floración acusa ya los estímulos propios de la estación. En las ramas de algunos arboles se divisan los primeros brotes y las verdes praderas se nos muestran salpicadas de brillantes margaritas. Ya es primavera en Euskadi.
La coyuntura política vasca ofrece perfiles a los que encuentro una gran similitud con una imagen arquetípica de las películas de vaqueros y, en general, de las hazañas bélicas. En el fragor de un tiroteo cruzado, el protagonista decide llevar a cabo una ofensiva audaz, pero muy arriesgada; casi temeraria. Y para ello, pide a sus compañeros que le cubran. “¡Cubridme!” grita con fuerza el personaje principal, mientras abandona el parapeto tras el que se ocultaba y echa a correr, hacia delante, avanzando posiciones con el apoyo de sus compañeros, que protegen su carrera, intensificando el fuego contra las posiciones enemigas.
Desconozco cuales son los arcanos que lo hacen posible, pero todo parece indicar que es cierto. López tiene poderes sobrenaturales. No bromeo. Tampoco exagero. Es un ser prodigioso, dotado de facultades extraordinarias. Una singularidad excepcional de la naturaleza. Un caso único e irrepetible. Una criatura tocada por la providencia con el don sobrehumano de irradiar una especie de fuerza magnética que resuelve automáticamente todos los conflictos personales y sociales a los que alcanza su frecuencia de onda.
Esta tarde he estado ojeando el libro-ladrillo de María Antonia Iglesias. Me refiero, obviamente, al que la periodista gallega ha publicado recientemente bajo el título Memoria de Euskadi; un denso volumen de 1326 páginas que incluye numerosas entrevistas a otros tantos líderes políticos vascos.
Zorionak, Jaime. Por fin se cumple uno de los objetivos que con más firmeza has perseguido durante los últimos años. No ha sido fácil. Ha costado, pero tus deseos más intensos están a punto de convertirse en realidad. Tras las elecciones del 1-M, resulta posible, por fin, desbancar al PNV del Gobierno vasco. Lo intentaste en 2001, con el apoyo servil de Nicolás Redondo, pero los electores os frenaron en seco. La sociedad vasca -ya lo dijo Aznar- no estaba madura para comprender tus paternales designios.