Me encuentro en Tel Aviv. La gran ciudad costera, plural y abierta de Israel. Y pido disculpas de antemano por las faltas de ortografia que podais detectar en el post porque -a parte, logicamente de mi escasa formacion en el campo de las letras- me encuentro ante un teclado endiablado, en el que resulta imposible encontrar algunos signos y el hallazgo de otros me exigiria una dedicacion que el escaso tiempo del que dispongo no me permite prestar.

Puesta de sol en Tel Aviv, hoy.
Diversas circunstancias cruzadas, que no hace al caso expresar aqui, me han traido a esta ciudad cuyo cosmopolitismo resulta al tiempo chocante y fascinante. Me he encontrado con un pais mas complejo y plural de lo que pensaba. En lo social y en lo politico. Un judio local me comentaba esta tarde que, contra la imagen que a veces ofrece la prensa internacional, Israel no es un pais de blancos y negros. Hay blancos y hay negros, por supuesto. Pero no agotan, ni mucho menos, el abanico cromatico de un pais en el que existe -y se percibe a todas horas y en todos los ambitos de la vida- una amplisima gama de colores y matices. En la calle se escucha sin dificultad, hebreo, arabe, ingles, frances, castellano y otras lenguas de sonoridad eslava. Y entre los tipos humanos y sus indumentarias, la pluralidad no es, precisamente, menor. La ciudad parece un mosaico amplio y variado colorido. Un autentico crisol. Se ve de todo.


Ya lo dije ayer. El que no se consuela es porque no quiere. Ningún partido político se encuentra plenamente satisfecho con los resultados electorales del domingo, pero todos intentan -intentamos- leer las cifras arrojadas por las urnas de la forma más propicia para sus -nuestros- intereses estratégicos.
Es inútil buscar en la prensa de hoy la clave que permite interpretar objetivamente los resultados de las elecciones europeas. Todos los titulares son previsibles. Ninguno de ellos sorprende al lector mínimamente avisado. Cada cabecera distribuye y analiza los datos de la forma más apropiada para alcanzar las conclusiones que previamene ha establecido. Sólo hay una lectura -de entre las muchas posibles- que no he visto reflejada en ninguna parte. Cabía sostener que, a la luz del dictado de las urnas, los socialistas gobiernan en precario en España y en Euskadi. Porque no han conseguido ser la primera fuerza en ninguna de estos dos ámbitos, pese a ejercer, en ellos, responsabilidades de gobierno.


El poder político siempre ha buscado su legitimación. Quien ejerce autoridad pública sobre otros, aspira a que éstos acepten de buen grado su dominio, sin ponerlo cuestión ni dudar de su justificación.