Esta mañana he estado de campaña en Ondarroa, donde he tenido ocasión de saludar a viejos amigos y de pulsar el ambiente que se respira en este singular municipio vizcaíno en vísperas de las elecciones.

Con Izaskun Bilbao y Felix Aranbarri repartiendo propaganda electoral por las calles de Ondarroa
Veinte minutos antes de la hora fijada para la cita -en la cultura euskaldun la puntualidad es rigurosamente prusiana; nada que ver con los distendidos hábitos extendidos del Ebro para abajo- los principales protagonistas del acto se encontraban reunidos ya en el primer muelle del puerto: El alcalde, Félix Aranbarri, el miembro de la Gestora Ricardo Gatzagaetxebarria, el presidente del BBB, Andoni Ortuzar y la presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao. No estaban solos, obviamente. Les rodeaba un amplio cortejo de ondarrutarras y gentes venidas de los pueblos vecinos: de Berriatua, Markina y Lekeitio, fundamentalmente.

El pasado 8 de febrero, domingo si mal no recuerdo, asistí, por la mañana, al kiosko habitual, para adquirir varios diarios. Siempre lo hago los fines de semana. Los diputados tenemos que estar bien informados y es bueno que nos encontremos al tanto de lo que cuenta la prensa. Sea cierto o no lo sea -a veces no lo es-, nos guste o no nos guste lo que publican los medios escritos -en muchas ocasiones no nos gusta- lo cierto es que los políticos en activo no podemos actuar como si no existiesen. Sería irresponsable por nuestra parte dejar de prestar atención al modo en el que unos y otros intentan conformar la opinión pública e influir sobre los votantes.


Los ambientes políticos de Madrid se encuentran visiblemente alterados por las noticias que se han publicado en la prensa durante los últimos días. Todas los conciliábulos de la Villa y Corte versan sobre la operación judicial impulsada por el insigne Garzón contra la extensa trama de corrupción y blanqueo de capitales descubierta en las inmediaciones del PP y sobre la afectada indignación con la que los conservadores y sus epígonos mediáticos han reaccionado contra la ofensiva, poniendo al descubierto una camaradería entre el juez estrella y el ministro de Justicia, que autoriza a sospechar sobre la limpieza, la transparencia y la estricta legalidad de las actuaciones judiciales emprendidas contra ellos.
Cuando hablo de los socialistas madrileños, no me refiero a los naturales de Madrid. Tampoco a los militantes de la Federación Socialista Madrileña. Aludo a los socialistas del PSOE que desarrollan su trabajo en las instituciones centrales del Estado -Cortes Generales y Gobierno, fundamentalmente- cualquiera que sea su origen territorial o su lugar de afiliación. Hablo de los ministros, los secretarios de Estado, los diputados, los senadores y otros cargos del andamiaje institucional que el Estado tiene en la capital del Reino.
El pasado domingo, las cabeceras vascas del grupo Vocento publicaron una extensa entrevista de los periodistas David Guadilla y Alberto Surio con el presidente del Gobierno español.