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Archive for 27/12/10

En este año que vive ya sus últimos estertores, se han celebrado varios aniversarios. Uno de ellos, que tuvo un cierto eco en los primeros meses de 2010 -sí, he dicho “un cierto”, lo que significa que a mi juicio no ha sido el que debía- fue el cincuentenario de la muerte del escritor y pensador franco-argelino Albert Camus. Entre nosotros, la efeméride ha pasado prácticamente desapercibida. Sin embargo, creo que Camus fue un autor muy influyente en la segunda mitad del siglo XX y que su pensamiento –cuando menos aquella parte del mismo en la que se muestra implacable contra la tiranía, el totalitarismo y la injusticia y expresa abiertamente su solidaridad comprometida para con los seres humanos que sufren- incluye retazos clarividentes que siguen siendo de gran actualidad.

Es bueno releer periódicamente a Camus para descubrir nuevas facetas de la batalla intelectual que libró contra los excesos y arbitrariedades del poder, sin distinguir entre tirios y troyanos. Siempre hay algo que aprender en su obra, para el que se aproxima a ella con espíritu abierto y receptivo. Cuando denunció las dictaduras, lo hizo sin selectivismos interesados ni claudicaciones; apuntando sin excepción y con idéntico rigor crítico, hacia todos aquellos regímenes políticos que descansaban sobre bases autoritarias, independientemente de que su inspiración ideológica original se alimentase de los vientos procedentes del este o del oeste. Y lo hizo, además, desde elevados niveles de autoexigencia individual y colectiva. Sus trabajos más señalados no están formulados desde la satisfacción o la autocomplacencia; antes al contrario, destilan una autocrítica tan severa que en ocasiones penetra de lleno en el terreno de la autocensura. Eso es lo que más me atrae de su perfil intelectual. Camus no se sitúa a sí mismo fuera del campo de visión de su ojo crítico. A menudo, las reprobaciones comienzan con su propia persona. Su obra, por ello, transmite una sólida fuerza moral y constituye un espejo crítico muy útil para todo aquel que considere que la democracia no es algo que se alcanza de una vez y para siempre sino una cota efímera que sólo se puede afianzar desde el compromiso cotidiano por revisar sistemáticamente las actuaciones del poder con el propósito de limar los abusos y cortar de raíz la amputación de las libertades.

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