El pasado lunes, día de los difuntos, el ministro francés de Inmigración inauguró un «gran debate sobre la identidad nacional» que, durante los próximos meses –los trabajos culminarán el 31 de enero de 2010- movilizará a los ciudadanos, los partidos políticos, los sindicatos, las patronales, los centros docentes y las asociaciones cívicas de toda la República, para debatir sobre lo que significa “ser francés” y evaluar lo que la inmigración aporta a la identidad nacional francesa. El titular de la cartera, Eric Besson, anunció que próximamente remitirá a las autoridades locales –prefectos y subprefectos- las líneas de trabajo que servirán de eje para la articulación de este magno debate social. Quienes no puedan participar personalmente en el debate, podrán aportar sus reflexiones en una página expresamente abierta en Internet para la ocasión.
El debate –señalan desde el Ministerio- «debe favorecer la construcción de una visión más compartida de lo que hoy es la identidad nacional» y está orientado hacia “la elaboración de acciones que permitan consolidar nuestra identidad nacional y reafirmar los valores republicanos y el orgullo del ser francés».


El pasado lunes, El Correo nos ofrecía una entrevista con el presidente del PP en el País Vasco. Basagoiti ofrecía una imagen más bien mustia. Muy distinta a la del líder exultante que exhibió en los meses previos al verano, cuando comparecía sonriente ante los medios de comunicación, para marcar el rumbo que había de seguir el Gobierno vasco, anticiparse a sus portavoces oficiales e incluso corregirles. Muy diferente, también, a la que lucía en primavera, cuando gozaba dirigiendo puyas irónicas al PNV, al que pedía, con sonrisa burlona, que recapacitase, pisase suelo, rescatase su proscrita alma pragmática y abandonase la actitud enfurruñada e irresponsable que -a su juicio- había adoptade tras ser desalojada del Ejecutivo de Vitoria.
La prensa mejor documentada nos acaba de poner al tanto de que López ha asumido personal y directamente la responsabilidad de negociar con Zapatero el blindaje del Concierto Económico. Todos los vascos hemos estallado en una incontenible y aparatosa expresión de júbilo. Es una magnífica noticia. Ahora, tenemos la certeza de que el asunto está en buenas manos y de que tendrá el más feliz de los desenlaces. López ha sido siempre un acreditado experto en las cuestiones relacionadas con el Concierto. ¿Quién puede negarlo? Es un hombre muy versado en todo lo que tiene que ver con los fundamentos históricos y constitucionales del régimen concertado, los tributos afectados por el modelo y los puntos de conexión. Y por su ello no fuera suficiente, su fuerza de convicción es, también, tan ampliamente reconocida por propios y extraños, que el acierto de su gestión está plenamente garantizado. Zapatero acabará, con toda seguridad, desarmado y seducido por los inapelables argumentos que López aportará, en las negociaciones que ambos mantienen, con su habitual estilo cautivador y eficaz.



Durante la última semana, uno de los asuntos que más ha centrado la atención de las tertulias, comidillas y especulaciones compartidas que dan vida a los pasillos del Congreso, ha sido el deterioro que día a día experimentan la imagen y la credibilidad del presidente del Gobierno, ante la sociedad, los agentes económicos, e incluso ante los propios militantes de su partido.