En un extenso libro de entrevistas que salió a la luz el año pasado, Patxi López reconocía abiertamente que, a los socialistas vascos, la Ley de Partidos se “la habían clavado, porque Juan Fernando [López Aguilar] había dicho que sí [al PP] sin discutirlo con nosotros”. Y por si ello no fuera suficiente, López admitía a renglón seguido que aquella imposición les irritó sobremanera, “aunque luego públicamente tienes que salir poniendo buena cara”.
Esta confesión contrasta abiertamente con la imagen de sintonía que los socialistas y populares vascos vienen exhibiendo estos días con ocasión del fallo de la Gran Sala del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. El tribunal no se pronuncia sobre la Ley de Partidos, porque no es ese su cometido. Se limita a declarar que la ilegalización de Batasuna y Herri Batasuna -que, a la luz del ordenamiento jurídico, también podía haberse llevado a cabo al margen de la Ley de Partidos- no vulnera el Convenio Europeo de los Derechos Humanos. Pero el PSE y el PP han querido ir más allá. Y se han empeñado en forzar el sentido de la resolución, presentándola como si fuese la prueba del algodón que avalaría la radical limpieza democrática de una Ley -la de Partidos- que, al parecer, los socialistas vascos ya no consideran que se la “clavaron” los populares, aprovechando la pusilanimidad de López Aguilar.









El pasado lunes, día de los difuntos, el ministro francés de Inmigración inauguró un «gran debate sobre la identidad nacional» que, durante los próximos meses –los trabajos culminarán el 31 de enero de 2010- movilizará a los ciudadanos, los partidos políticos, los sindicatos, las patronales, los centros docentes y las asociaciones cívicas de toda la República, para debatir sobre lo que significa “ser francés” y evaluar lo que la inmigración aporta a la identidad nacional francesa. El titular de la cartera, Eric Besson, anunció que próximamente remitirá a las autoridades locales –prefectos y subprefectos- las líneas de trabajo que servirán de eje para la articulación de este magno debate social. Quienes no puedan participar personalmente en el debate, podrán aportar sus reflexiones en una página expresamente abierta en Internet para la ocasión.